Los justos crecerán como palmeras, se elevarán tan alto como cedros del Líbano plantados en la casa del Señor, en medio de sus patios darán frutos.
Oremos:
Al vencedor le reservo esta herencia
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
El que estaba sentado en el trono, dijo:
Del salmo 33
Bendigamos al Señor a todas horas.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su pueblo al escucharlo.
Proclamemos qué grande es el Señor y alabemos su nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes, jamás se sentirán decepcionados. El Señor siempre escucha al afligido, de su tribulación lo pone a salvo.
A quien teme al Señor, el ángel del Señor lo salva y cuida. ¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor; dichoso quien en él confía.
Que amen al Señor todos sus fieles, pues nada faltará a quienes lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a quien busca al Señor nada le falta.
Revístanse con la armadura de Dios
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos: Busquen su fortaleza en el Señor y en su invencible poder. Utilicen las armas que Dios les ha dado, para poder resistir a las asechanzas del diablo. Porque no estamos luchando contra fuerzas humanas, sino contra las fuerzas espirituales y sobrehumanas del mal, que dominan y gobiernan este mundo de tinieblas.
Aleluya, aleluya.
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
Ý Lectura del santo Evangelio según san Juan
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos aquel mismo amor que infundiste en san N., a fin de que podamos ofrecerte un sacrificio agradable a ti y provechoso a nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
La gloria de los santos
En verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo, Señor nuestro.
Vengan a mí, todos los que están agobiados y oprimidos y yo los auxiliaré, dice el Señor.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Señor y Dios nuestro, te pedimos que la intercesión de los santos nos obtenga la ayuda de tu gracia, a fin de que todos los que celebramos sus méritos, podamos llegar a participar de su gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
21, 5-7
"Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas".
Y añadió:
"Estas son palabras fieles y verdaderas. Escríbelas".
Finalmente me dijo:
"¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al sediento le daré a beber gratis del manantial del agua de la vida. El vencedor recibirá esta herencia, y yo seré su Dios y él será mi hijo".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Bendigamos al Señor a todas horas.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Bendigamos al Señor a todas horas.Segunda Lectura
6, 10-13. 18
Por eso, para que puedan resistir en los momentos difíciles y quedar definitivamente victoriosos, revístanse con la armadura de Dios. Oren y supliquen continuamente con la ayuda del Espíritu Santo. Velen en oración constante por todo el pueblo cristiano.
Palabra de Dios.
Te alabamos, SeñorAclamación antes del Evangelio
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Aleluya.Evangelio
15,1-8
"Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Amén.Prefacio
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]Antífona de la Comunión